sábado, 1 de octubre de 2011

Cultura mexicana


Principales tradiciones

LA CUARESMA

Cuando los españoles llegaron y conquistaron México hubo grandes cambios. Muchos cambios ocasionaron otro tipo de cambios. Por ejemplo, cuando los españoles introdujeron el catolicismo al país y la cuaresma se hizo popular se mezclaron, tanto la religión, como la tradición culinaria, pues, al no comerse carne los españoles aceptaron la cocina prehispánica mexicana.

Así surgen infinidad de guisos elaborados cuidadosamente, por lo que la cocina cuaresmeña es una tradición gastronómica de muy alta calidad. Para confirmarlo, basta citar algunos ejemplos:

· Nopales (con huevo, mole, ensaladas, etc.)

· Romeritos en mole, con tortas de camarón seco

· Charales de Pátzcuaro capeados

· Calabazas en torta, rellenas, picadas, entomatadas, etc.

· Guarniciones de chícharos, ejotes

· Caldos de haba

· Pastel azteca

· Corundas con rajas

· Caldos de camarón

· Chilpachole

· Huachinango a la veracruzana

· Bacalao a la vizcaína

· Postres: chocolates, frutas cubiertas, capirotadas, torrejas, huevos reales, tamales

· Bebidas: aguas frescas, aguamiel, pulque

Cabe mencionar que la cocina mexicana resultó muy adecuada para la Cuaresma, ya que en México no existía la carne de res, de cerdo y, en general, de todos los bovinos. Por todo ésto, se puede afirmar que la gastronomía mexicana de cuaresma es una de las más ricas y variadas del mundo, y que afortunadamente, es una tradición de la mesa mexicana.

Las Calaveras

Cuando hablamos de la vida, la muerte tiene lugar. No son el temor ni la tristeza las compañeras de la “calaca” en esta ocasión. Son la escritura en verso y los grabados que dan vida a imágenes muy mexicanas, divertidas y jocosas, transformadas en una opción de desahogo cuando se vive un malestar.

Una de las tradiciones mexicanas en peligro de extinción son las “calaveras”, antiguamente llamadas “panteones”.

Las calaveras o panteones son como un epitafio-epigrama lacónico y están escritas en forma de verso dedicado a los amigos y a los otros, sólo en Día de Muertos. Una de sus características es que constituye una oportunidad para expresar lo que se piensa acerca de los otros, de espacios, funciones o cosas, de un régimen del pasado y del presente. No es fácil decir lo que uno piensa de los demás, por eso las calaveras constituyen una forma de literatura valiente.

Quienes escriben calaveras o panteones son personas que ven a la muerte con un sentido del humor, combinado con ingenio que le imprimen a sus escritos. Gustan desarrollar su imaginación para decir lo que piensan, aceptando el reto de comunicarse en verso, octavas o décimas de todos los sabores y gustos.

Al cobrar fuerza en el siglo pasado, las calaveras comenzaron a ser censuradas por los gobiernos en turno, debido a que una gran cantidad sirvió como crítica a los funcionarios, pues en ellas se manifestaba la inconformidad que imperaba entre los gobernados. La policía llegó a confiscar o a destruir muchas de éstas, por eso no es fácil encontrarlas en las hemerotecas. A pesar de la censura, en el Día de Muertos se ejercía, y ahora muy poco, esta forma de escribir, con el consentimiento de las autoridades.

También hay quienes se manifestaron con gran fuerza en el arte sobre el tema de la muerte. El más reconocido por sus grabados e ilustraciones de calaveras fue José Guadalupe Posada. Sus calacas de Francisco Villa, de Zapata, sus famosas catrinas, Don Quijote de La Mancha y calaveras ciclistas, entre otras, dieron la vuelta al mundo.

Después de ese gran movimiento de masas e ideas que fue la Revolución Mexicana, arreció el control de escritos sobre la vida política y, como consecuencia, las calaveras abundaron para personajes famosos

En la actualidad, las calaveras anónimas languidecen aunque las veamos aparecer en hojas, pasando de mano en mano en las calles, acompañando a las multitudes. Cada vez que se festeja el Día de Muertos, su producción es menor y escasos sus escritores.

El nacimiento

Fue San Francisco de Asís quien concibió la idea de poner lo que hoy se conoce como nacimiento. En los primeros años, éste estaba conformado por un grupo de personas que reproducían la “adoración de los pastores”: la Virgen, San José, el Santo Niño, los pastorcillos, un burro y un buey se reunían alrededor de una casita de paja, en forma de portal, construida especialmente para el evento, en cuyo interior se colocaba un pesebre.

Como probable fecha de este notable acontecimiento se de el año de 1223, aunque muy pronto los seres vivos fueron sustituidos por figuras.

La costumbre se extendió a todos los países católicos. Los llamados belenes se instalaron en todas Ias iglesias en tiempo de navidad, y posteriormente Ias familias empezaron a colocar nacimientos en sus propias casas para solaz de chicos y grandes.

En México se encuentran pinturas y retablos con escenas de Ia Natividad y Ia adoración de los pastores y reyes que datan de finales deI siglo XVI..

En un principio se incluían pocos personajes: Ia Virgen, San José y el Santo Niño, pero, poco a poco, Ia imaginación de los mexicanos agregó, además de los Santos Reyes y los pastores, diversos animales, toda clase de representaciones religiosas y una variada vegetación.

Cultura de nuestra region


La cultura huasteca

Es una cultura que se desarrollo en el valle de México compartida con los estados de Veracruz, San Luis potosí, Tamaulipas, Querétaro y Puebla. Antes hablaban una lengua maya, de ella desciende el idioma huasteco actual. El pueblo huasteco no desapareció con la conquista española y mucha gente continua viviendo en esa región.

Los primeros agricultores de la huasteca fueron otomíes, con una tradición cultural de 1500 a.C. A partir de 1500 llegaron los huastecos a esa zona.

Esta cultura es una excelente alfarera, fabrican recipientes de arcilla cocinada, agrupan recipientes con un baño de color rojo o blanco que tiene decoraciones y cuyas formas corresponden a ollas de cuerpos esféricos o también a ollas con cuerpos en forma de molduras o gajos que recuerdan a la forma de las calabazas.

La agricultura es una parte importante de la cultura huasteca, cultivan maíz, sorgo, café, cebada, cacahuate, naranja, aguacate, mango, papaya, plátano, limón, piña, guayaba, caña de azúcar y frijol. Tienen criaderos de ganado bovino, talan arboles de maderas preciosas para la venta. Acostumbran, según la zona, la piscicultura. Extraen azúcar de la caña de azúcar. Algunos pueblos huastecos fabrican aglomerados de madera y de algunas rocas hacen cemento.

Los huastecos son de baja estatura, con piel morena, cabello negro y lacio, generalmente son fuertes y gozan de buena salud. Las mujeres son muy hábiles alfareras y bordadoras.

Entre los huastecos se acostumbra principalmente los vestidos de manta. Se distinguían de otros pueblos mesoamericanos por su costumbre por practicar la deformación craneana tabular en tres formas: erecta, oblicua y mimética; así como por la limadura de dientes. Pintaban su cabello con diferentes colores y tatuaban su cuerpo. Usaban brazaletes y adornos de plumas. Los huastecos se perforaban el septum y los lóbulos con el propósito de utilizar ornamentos de concha y hueso. Se sabe gracias a la información que brindan las esculturas y las figurillas que gustaban de la pintura corporal y la escarificación. Otro de sus elementos distintivos era el gusto de andar desnudos total o parcialmente. Aun que los informantes nahuas insisten en señalar la tendencia huasteca hacia la desnudez, las narraciones del siglo XVI nos los presentan como un pueblo al que le gustaba mucho la joyería elaborada con conchas y caracoles, que se combinaban con ornamentos de oro, finas plumas. Sahagún nos habla de las elegantes mujeres huastecas que se teñían el cabello de rojo o amarillo y portaban el quexquémitl.